A veces ocurre algo aparentemente pequeño y nuestra reacción emocional es enorme.
Una crítica nos hunde. Una mirada de desaprobación genera miedo. Alguien se distancia y sentimos una angustia difícil de explicar. Una discusión provoca una sensación intensa de indefensión.
Entonces podemos preguntarnos:
«¿Por qué me afecta tanto esto?»
En algunos casos, estas reacciones pueden estar relacionadas con experiencias anteriores.
El término flashbacks emocionales se utiliza para describir momentos en los que emociones y respuestas aprendidas en el pasado parecen irrumpir con gran intensidad en el presente.
A diferencia de la imagen habitual que tenemos de un flashback, no siempre existe un recuerdo visual claro.
Puede aparecer principalmente una emoción.
Miedo.
Vergüenza.
Abandono.
Indefensión.
O una intensa necesidad de protegernos.
Comprender qué está ocurriendo puede ayudarnos a diferenciar una situación actual de aquello que nuestro sistema emocional ha aprendido a esperar.
¿Qué son los flashbacks emocionales?
Los flashbacks emocionales describen experiencias en las que una situación presente parece activar estados emocionales intensos relacionados con experiencias anteriores.
La persona puede sentirse repentinamente pequeña, indefensa, rechazada o amenazada.
Sin embargo, quizá no aparece ningún recuerdo concreto.
Simplemente surge la emoción.
Por ejemplo, alguien puede hacer un comentario relativamente neutro y nosotros sentir una vergüenza enorme.
O nuestra pareja puede necesitar estar sola durante unas horas y podemos experimentar un miedo intenso al abandono.
La reacción es real.
Lo que necesitamos comprender es por qué nuestro sistema emocional ha interpretado esa situación de esa manera.
¿Un flashback emocional es lo mismo que un flashback?
No exactamente.
Cuando hablamos de flashbacks dentro del trastorno de estrés postraumático (TEPT), nos referimos a experiencias disociativas de reexperimentación en las que la persona puede sentir o actuar como si el acontecimiento traumático estuviera ocurriendo de nuevo.
El término flashback emocional se utiliza de una forma más amplia para describir la reactivación intensa de estados emocionales asociados al pasado.
Por tanto, conviene no utilizar ambos conceptos como si fueran exactamente equivalentes.
Además, “flashback emocional” no constituye por sí mismo un diagnóstico psicológico independiente.
Es una forma de describir determinadas experiencias emocionales.
Si quieres comprender mejor el TEPT, puedes leer:
Trastorno de estrés postraumático (TEPT): síntomas y cómo puede afectar a tu vida.
¿Cómo se siente un flashback emocional?
Puede resultar difícil reconocerlo porque quizá no existe una imagen clara del pasado.
Lo que aparece es una reacción.
Por ejemplo:
- Miedo intenso.
- Vergüenza.
- Sensación de rechazo.
- Indefensión.
- Necesidad de escapar.
- Sensación de abandono.
- Culpa.
- Rabia.
- Bloqueo.
- Necesidad urgente de agradar.
- Deseo de aislarse.
En ocasiones también aparecen sensaciones físicas.
El corazón se acelera.
El cuerpo se tensa.
Nos cuesta pensar con claridad.
Queremos escapar de la situación.
O sentimos una necesidad intensa de resolver inmediatamente aquello que está ocurriendo.
“Sé que no es para tanto, pero no puedo evitar sentirme así”
Esta frase puede aparecer con frecuencia.
Una parte de nosotros analiza la situación y piensa:
«No está ocurriendo nada tan grave.»
Sin embargo, emocionalmente sentimos algo completamente diferente.
Esto puede generar frustración.
Incluso podemos enfadarnos con nosotros mismos.
«¿Por qué reacciono así?»
«No debería afectarme tanto.»
Sin embargo, decirnos que no deberíamos sentir algo no suele conseguir que la emoción desaparezca.
Puede ser más útil preguntarnos:
“¿Qué ha interpretado mi sistema emocional que está ocurriendo?”
Esta pregunta cambia nuestra manera de observar la reacción.
¿Por qué aparecen los flashbacks emocionales?
Nuestro cerebro aprende de la experiencia.
Cuando vivimos determinadas situaciones, también aprendemos qué señales pueden indicar peligro, rechazo o sufrimiento.
Después, una experiencia actual puede compartir algún elemento con aquello que ocurrió anteriormente.
No tiene que ser exactamente igual.
Puede bastar un tono de voz.
Una expresión.
Un silencio.
Una discusión.
Una sensación corporal.
Entonces nuestro sistema de protección puede responder utilizando aprendizajes anteriores.
El presente activa una respuesta que tuvo sentido en otro contexto.
Flashbacks emocionales y trauma
Los flashbacks emocionales pueden relacionarse con experiencias traumáticas, aunque no toda reacción emocional intensa significa que exista un trauma.
Después de determinadas experiencias, nuestro sistema puede volverse especialmente sensible a algunas señales.
Por ejemplo, si vivimos situaciones en las que no nos sentíamos seguros, quizá aprendimos a detectar rápidamente cualquier indicio de peligro.
Años después, determinadas situaciones pueden activar esa misma respuesta.
Aunque ahora dispongamos de más recursos.
Aunque el contexto sea diferente.
Aunque racionalmente sepamos que estamos seguros.
Si quieres comprender esta relación con mayor profundidad, puedes leer mi artículo sobre trauma psicológico.
Flashbacks emocionales y trauma complejo
El término flashback emocional aparece con frecuencia cuando se habla de trauma complejo.
En experiencias difíciles repetidas o prolongadas, una persona puede desarrollar determinadas formas de protegerse.
Estar constantemente alerta.
Evitar el conflicto.
Intentar agradar.
Controlarlo todo.
Desconectarse.
O reaccionar rápidamente ante determinadas señales.
Más adelante, algunas situaciones pueden activar emociones relacionadas con esas experiencias.
Puedes ampliar este tema en:
Trauma complejo: qué es y cómo puede manifestarse.
Flashbacks emocionales y trauma infantil
Durante la infancia aprendemos muchas cosas sobre nosotros mismos, las relaciones y la seguridad.
También aprendemos cómo responder ante determinadas situaciones.
Por ejemplo, un niño puede aprender que necesita observar cuidadosamente el estado emocional de los adultos.
Otro puede aprender que mostrar determinadas emociones genera problemas.
Otro quizá aprende que debe hacerlo todo perfectamente para evitar críticas.
Estas estrategias pueden tener sentido dentro de aquel contexto.
Sin embargo, algunos aprendizajes pueden mantenerse en la edad adulta.
Entonces determinadas experiencias actuales pueden despertar emociones muy antiguas.
Si quieres profundizar en este tema, puedes leer:
Trauma infantil: cómo puede afectar en la edad adulta.
Cuando una crítica activa algo mucho más grande
Imagina que alguien señala un error que has cometido.
La situación actual es sencilla.
Has cometido un error y alguien te lo comunica.
Sin embargo, inmediatamente sientes una vergüenza enorme.
Piensas:
«Soy un desastre.»
«Todo lo hago mal.»
«Seguro que ahora piensa mal de mí.»
La intensidad emocional puede resultar mucho mayor que el acontecimiento presente.
Esto no demuestra automáticamente que exista un flashback emocional.
Sin embargo, puede ser interesante explorar qué significado tiene para ti cometer un error.
Quizá el problema no sea únicamente la crítica actual.
Puede existir toda una historia relacionada con equivocarse, decepcionar o sentirse insuficiente.
Cuando alguien se distancia y aparece miedo al abandono
Otro ejemplo puede aparecer en las relaciones.
Nuestra pareja está más distante durante unas horas.
Quizá está cansada.
Tiene trabajo.
O simplemente necesita espacio.
Sin embargo, nuestro sistema emocional interpreta:
«Me va a dejar.»
Aparece ansiedad.
Necesitamos comprobar que todo está bien.
Mandamos mensajes.
Analizamos respuestas.
Buscamos señales.
La reacción puede estar relacionada con experiencias anteriores de rechazo, abandono o inseguridad.
También puede relacionarse con determinados patrones de apego ansioso.
Por eso, no debemos atribuir automáticamente cualquier miedo al abandono a un trauma.
Necesitamos comprender la historia completa.
Flashbacks emocionales e hipervigilancia
Los flashbacks emocionales también pueden relacionarse con la hipervigilancia.
Cuando estamos constantemente pendientes de posibles amenazas, detectamos rápidamente pequeños cambios.
Una mirada diferente.
Un silencio.
Un ruido.
Una expresión.
Si interpretamos esas señales como peligrosas, puede aparecer una reacción emocional intensa.
Por eso, comprender la hipervigilancia puede ayudarnos a entender algunas de estas respuestas.
¿Por qué a veces reacciono antes de pensar?
Muchas respuestas emocionales aparecen muy rápidamente.
Primero sentimos.
Después intentamos entender.
Por ejemplo, podemos sentir miedo antes de haber analizado conscientemente una situación.
También podemos ponernos a la defensiva y comprender después qué nos había molestado.
Esto no significa que no podamos cambiar nuestra forma de responder.
Significa que necesitamos aprender a reconocer el espacio que existe entre activación y acción.
Con práctica, podemos identificar antes qué está ocurriendo.
Y entonces aparecen más posibilidades de respuesta.
¿Un flashback emocional significa que estoy recordando algo reprimido?
No necesariamente.
Es importante ser prudentes aquí.
Experimentar una emoción intensa no demuestra por sí mismo que exista un recuerdo traumático reprimido.
Tampoco deberíamos intentar reconstruir acontecimientos del pasado únicamente a partir de nuestras emociones actuales.
Las emociones proporcionan información.
Pero necesitan interpretarse dentro de un contexto.
En terapia podemos explorar experiencias, patrones y significados sin asumir automáticamente que una determinada sensación demuestra que ocurrió algo concreto.
¿Cómo puedo reconocer un posible flashback emocional?
Podemos empezar observando algunos patrones.
Por ejemplo:
¿Qué acaba de ocurrir?
¿Qué emoción apareció?
¿Qué intensidad tiene?
¿Qué pensé inmediatamente?
¿Qué sentí que necesitaba hacer?
¿Esta sensación me resulta familiar?
¿En qué otros momentos aparece?
Estas preguntas no sirven para diagnosticar.
Sirven para comprender.
A veces empezamos a descubrir que situaciones aparentemente diferentes activan siempre la misma sensación.
¿Qué puedo hacer cuando aparece una reacción emocional muy intensa?
El primer objetivo no siempre consiste en hacer desaparecer inmediatamente la emoción.
Podemos empezar intentando orientarnos hacia el presente.
Preguntarnos:
¿Qué está ocurriendo realmente ahora?
Después podemos observar qué sentimos en nuestro cuerpo.
También podemos identificar qué pensamiento ha aparecido.
Y preguntarnos:
¿Existe un peligro actual o mi sistema está anticipando uno?
Esto no significa negar nuestras emociones.
Significa introducir información del presente dentro de una respuesta que puede estar utilizando aprendizajes del pasado.
Diferenciar pasado y presente
Una parte importante del trabajo consiste en aprender a distinguir:
“Esto se parece a aquello”
de
“Esto es aquello.”
Una persona puede levantar la voz y recordarnos emocionalmente otra situación.
Pero no necesariamente es la misma persona.
Una pareja puede necesitar espacio.
Eso no significa automáticamente abandono.
Cometer un error puede activar vergüenza.
Pero equivocarnos ahora no significa necesariamente que vayamos a recibir las mismas consecuencias que recibimos en otro momento.
El presente puede parecerse al pasado sin ser el pasado.
¿Debo evitar las situaciones que activan estas emociones?
Evitar puede reducir el malestar a corto plazo.
Sin embargo, evitar sistemáticamente cualquier situación que active emociones difíciles puede reforzar nuestra sensación de peligro.
Esto no significa exponernos de forma brusca.
Tampoco significa permanecer en situaciones realmente dañinas.
Necesitamos distinguir entre protegernos de un peligro real y evitar una situación segura porque activa una alarma aprendida.
Esa diferencia puede ser fundamental.
¿Cómo se trabajan los flashbacks emocionales en terapia?
No existe una única forma de trabajar estas experiencias.
Desde una Psicoterapia Integrativa, podemos empezar comprendiendo qué ocurre en el presente.
Después exploraremos juntos los patrones que aparecen.
Podemos trabajar aspectos como:
- Identificar desencadenantes.
- Reconocer emociones y sensaciones corporales.
- Comprender las respuestas de protección.
- Diferenciar pasado y presente.
- Desarrollar estrategias de regulación emocional.
- Revisar determinadas interpretaciones.
- Trabajar patrones relacionales.
- Reducir evitaciones cuando sea adecuado.
- Abordar experiencias anteriores cuando resulte necesario.
- Construir una mayor sensación de seguridad.
No necesitamos empezar reviviendo las experiencias más dolorosas.
Primero necesitamos comprender qué necesitas.
No necesitas recordar cada detalle para poder trabajar
Algunas personas creen que para trabajar experiencias del pasado deben recordar exactamente todo lo que ocurrió.
No siempre es así.
Podemos empezar trabajando con aquello que está ocurriendo actualmente.
Qué situaciones te activan.
Qué emociones aparecen.
Qué haces cuando aparecen.
Qué pensamientos las acompañan.
Y cómo afectan a tu vida.
Después valoraremos juntos si resulta necesario profundizar en determinados acontecimientos.
¿Los flashbacks emocionales son un trastorno?
No.
Los flashbacks emocionales no constituyen por sí mismos un diagnóstico independiente.
Además, una reacción emocional intensa puede tener diferentes explicaciones.
Por eso, debemos evitar utilizar el término como una etiqueta que explique automáticamente cualquier dificultad.
En algunos casos puede ser una manera útil de describir una experiencia.
En otros, quizá existan explicaciones diferentes.
Lo importante es comprender qué está ocurriendo en cada persona.
¿Cuándo puede ser recomendable pedir ayuda?
Puede ser útil consultar cuando estas reacciones aparecen con frecuencia o interfieren de manera importante en tu vida.
Por ejemplo, cuando:
- Tus emociones se vuelven difíciles de regular.
- Algunas situaciones generan respuestas muy intensas.
- Evitas cada vez más experiencias.
- Tus relaciones se ven afectadas.
- Vives constantemente en alerta.
- Te cuesta comprender por qué reaccionas de determinada manera.
- Sientes que experiencias anteriores siguen condicionando tu presente.
No necesitas tener un diagnóstico para pedir ayuda.
Psicólogo para trauma en Vitoria
Si determinadas situaciones actuales activan emociones que parecen demasiado intensas o difíciles de comprender, podemos explorarlo juntos.
No necesitamos decidir desde el principio que se trata de un flashback emocional.
Primero podemos comprender qué está ocurriendo.
Qué lo activa.
Qué emoción aparece.
Qué significado tiene para ti.
Y qué haces para intentar protegerte.
Si estas dificultades están relacionadas con experiencias traumáticas, puedes conocer mi forma de trabajar en:
Psicólogo para trauma en Vitoria.
Sentir algo del pasado no significa estar otra vez en el pasado
A veces una situación actual toca algo antiguo.
Y durante unos segundos nuestro sistema emocional puede reaccionar utilizando las mismas respuestas que aprendió entonces.
La emoción es real.
Pero eso no significa necesariamente que el peligro también lo sea.
Podemos aprender progresivamente a reconocer esa diferencia.
Esto me recuerda a algo. Pero esto está ocurriendo ahora.
El pasado puede ayudarnos a comprender algunas de nuestras respuestas.
No tiene por qué dirigirlas siempre.
Si sientes que determinadas experiencias siguen activando emociones difíciles de manejar, podemos trabajarlo juntos en consulta en Vitoria-Gasteiz.
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