No todas las experiencias traumáticas ocurren en un único momento.
A veces, una persona vive durante meses o años en un entorno marcado por el miedo, la inseguridad o la falta de protección.
Puede aprender a estar siempre alerta. También puede acostumbrarse a ocultar lo que siente, adaptarse constantemente a los demás o desconectarse de determinadas emociones.
Cuando estas experiencias son repetidas o prolongadas, sus efectos pueden ser diferentes a los de un acontecimiento traumático aislado.
En este contexto podemos hablar de trauma complejo.
Comprenderlo no significa convertir nuestra historia en una etiqueta. Al contrario, puede ayudarnos a entender por qué algunas respuestas siguen apareciendo incluso cuando nuestra vida actual es diferente.
¿Qué es el trauma complejo?
El trauma complejo se relaciona con la exposición a experiencias traumáticas repetidas o prolongadas.
Con frecuencia, estas situaciones ocurren dentro de relaciones o contextos de los que resulta difícil escapar.
Por tanto, no hablamos necesariamente de un único acontecimiento.
Puede existir una acumulación de experiencias que afectan a nuestra sensación de seguridad, nuestras emociones y nuestra forma de relacionarnos.
Además, cuando estas experiencias comienzan durante etapas tempranas, pueden influir en algunos aprendizajes importantes.
Por ejemplo, podemos aprender qué esperar de los demás o qué necesitamos hacer para sentirnos seguros.
Trauma complejo y trauma psicológico: ¿son lo mismo?
Están relacionados, pero no son exactamente lo mismo.
El término trauma psicológico es más amplio. Hace referencia al impacto que determinadas experiencias pueden dejar en una persona.
En cambio, cuando hablamos de trauma complejo, prestamos especial atención a experiencias repetidas, prolongadas o interpersonales.
Por ejemplo, una persona puede desarrollar dificultades después de un accidente grave.
Otra puede haber pasado años dentro de un entorno impredecible o amenazante.
En ambos casos puede existir sufrimiento relacionado con experiencias traumáticas. Sin embargo, la historia y las consecuencias pueden ser diferentes.
Si quieres entender primero el concepto general, puedes leer mi artículo ¿Qué es un trauma psicológico y cómo puede seguir afectándote?
¿Qué experiencias pueden relacionarse con el trauma complejo?
No existe una lista que permita determinar automáticamente si una persona tiene trauma complejo.
Sin embargo, algunas situaciones pueden asociarse con este tipo de dificultades.
Por ejemplo:
- Maltrato prolongado.
- Violencia dentro de una relación.
- Abuso repetido.
- Negligencia mantenida.
- Entornos familiares muy impredecibles.
- Situaciones prolongadas de miedo.
- Relaciones caracterizadas por control o amenaza.
- Experiencias repetidas de humillación o sometimiento.
Aun así, haber vivido alguna de estas situaciones no permite establecer por sí solo un diagnóstico.
Necesitamos comprender la experiencia de cada persona y sus consecuencias actuales.
¿Cómo puede manifestarse el trauma complejo?
El trauma complejo no se manifiesta igual en todas las personas.
Algunas experimentan ansiedad y permanecen constantemente alerta.
Otras tienen dificultades para regular emociones intensas.
También pueden aparecer problemas de autoestima, culpa, vergüenza o dificultades en las relaciones.
Entre las posibles manifestaciones encontramos:
- Hipervigilancia.
- Dificultad para relajarse.
- Problemas para regular las emociones.
- Sensación persistente de inseguridad.
- Culpa o vergüenza.
- Autoimagen negativa.
- Dificultad para confiar.
- Problemas para poner límites.
- Evitación.
- Sensación de desconexión.
- Dificultades en las relaciones.
- Reacciones intensas ante determinados desencadenantes.
Sin embargo, estos síntomas también pueden aparecer por otros motivos.
Por eso, no debemos utilizarlos como una prueba para autodiagnosticarnos.
Vivir constantemente en alerta
Cuando una persona ha vivido durante mucho tiempo en un entorno inseguro, prestar atención al peligro puede convertirse en una estrategia de protección.
Observamos el ambiente.
Analizamos las expresiones de los demás.
Detectamos cambios en un tono de voz.
Intentamos anticipar conflictos.
Esta respuesta puede haber resultado útil en determinado momento.
Sin embargo, cuando el peligro desaparece, el organismo puede continuar funcionando de una manera parecida.
Entonces resulta difícil descansar.
Incluso cuando aparentemente todo está bien, una parte de nosotros continúa buscando aquello que podría salir mal.
Esta respuesta se relaciona con la hipervigilancia, a la que dedicaremos un artículo específico.
Trauma complejo y regulación emocional
Las emociones pueden sentirse especialmente intensas.
Una discusión aparentemente pequeña puede generar una reacción enorme.
Una crítica puede provocar vergüenza.
Una distancia inesperada puede activar miedo.
En otros casos sucede lo contrario.
La persona intenta no sentir.
Se desconecta.
Evita pensar en determinadas experiencias.
Ambas respuestas pueden funcionar como formas de protección.
Por eso, una parte del trabajo terapéutico puede consistir en aprender a identificar las emociones y desarrollar nuevas maneras de regularlas.
“No entiendo por qué reacciono con tanta intensidad”
Esta frase aparece con frecuencia en consulta.
La reacción actual puede parecer desproporcionada si observamos únicamente lo que está ocurriendo ahora.
Sin embargo, adquiere otro sentido cuando comprendemos nuestra historia.
Una situación presente puede activar aprendizajes anteriores.
Esto no significa que todo proceda del pasado.
Tampoco significa que no tengamos responsabilidad sobre lo que hacemos.
Significa que comprender de dónde surge una respuesta puede ayudarnos a cambiarla.
Trauma complejo y autoestima
Las experiencias repetidas también pueden influir en la forma en la que nos vemos.
Cuando vivimos durante mucho tiempo determinadas situaciones, podemos desarrollar creencias negativas sobre nosotros mismos.
Por ejemplo:
«Hay algo malo en mí.»
«No soy suficiente.»
«Todo es culpa mía.»
«Tengo que hacerlo perfectamente.»
Con el tiempo, estas ideas pueden convertirse en una forma habitual de hablarnos.
Por eso, trabajar el trauma complejo puede implicar revisar algunas de estas creencias.
No buscamos sustituirlas simplemente por frases positivas.
Intentamos construir una visión de nosotros mismos más equilibrada y ajustada a nuestra realidad actual.
Trauma complejo, culpa y vergüenza
La culpa y la vergüenza pueden ocupar un lugar importante.
La culpa suele relacionarse con algo que creemos haber hecho.
La vergüenza puede ir más allá:
“No hice algo mal. Hay algo malo en mí.”
Esta diferencia es importante.
Además, algunas personas se responsabilizan de situaciones sobre las que tuvieron muy poco control.
En terapia podemos revisar estas interpretaciones y comprender qué responsabilidad correspondía realmente a cada persona.
Trauma complejo y relaciones
Las relaciones pueden convertirse en uno de los lugares donde más claramente aparecen algunos patrones.
Puede costarnos confiar.
Quizá buscamos continuamente señales de rechazo.
También podemos tener miedo al abandono.
En otros casos mantenemos mucha distancia emocional para protegernos.
Además, algunas personas alternan entre una gran necesidad de cercanía y el deseo de alejarse cuando esa cercanía resulta demasiado intensa.
Estas respuestas pueden relacionarse con nuestra historia, nuestros aprendizajes y determinados patrones de apego.
Comprender el patrón puede ayudarnos a dejar de interpretarlo simplemente como:
«Soy así.»
Trauma complejo y miedo al abandono
Una pequeña distancia puede sentirse como una amenaza.
Un mensaje sin responder puede generar ansiedad.
Una discusión puede activar inmediatamente el miedo a perder la relación.
Entonces buscamos confirmación.
Preguntamos si todo está bien.
Intentamos reparar rápidamente cualquier conflicto.
Sin embargo, cuanto más necesitamos eliminar la incertidumbre, más difícil puede resultar tolerarla.
Si esta dinámica aparece con frecuencia, puedes leer también mi artículo sobre miedo al abandono.
Trauma complejo y necesidad de control
El control también puede proporcionar seguridad.
Si puedo anticipar lo que va a ocurrir, puedo prepararme.
Por eso podemos planificar continuamente.
Revisar.
Anticipar problemas.
Intentar controlar nuestras emociones o las reacciones de los demás.
A corto plazo, esta estrategia reduce la incertidumbre.
Sin embargo, mantenerla continuamente resulta agotador.
Una parte del proceso puede consistir en construir seguridad sin necesitar controlar todo aquello que ocurre a nuestro alrededor.
Trauma complejo y disociación
Algunas personas experimentan momentos de desconexión.
Pueden sentir que funcionan de manera automática.
También pueden notar distancia respecto a sus emociones.
En otras ocasiones aparece sensación de irrealidad o de estar observándose desde fuera.
Estas experiencias pueden relacionarse con fenómenos disociativos.
Sin embargo, debemos evitar una conclusión automática:
tener experiencias de desconexión no demuestra por sí mismo que exista trauma complejo.
La disociación puede aparecer en diferentes contextos.
Más adelante la abordaremos específicamente dentro de este clúster.
Trauma complejo y trauma infantil
Ambos conceptos pueden relacionarse, pero tampoco son sinónimos.
Algunas experiencias traumáticas complejas comienzan durante la infancia.
Sin embargo, también pueden producirse experiencias prolongadas durante la edad adulta.
Además, haber vivido una infancia difícil no significa necesariamente desarrollar trauma complejo.
Si quieres profundizar en las experiencias tempranas, puedes leer Trauma infantil: cómo puede afectar en la edad adulta.
¿Trauma complejo y TEPT complejo son lo mismo?
Conviene diferenciar el uso general del concepto de trauma complejo del diagnóstico de trastorno de estrés postraumático complejo (TEPT-C).
No son términos que debamos utilizar indistintamente para autodiagnosticarnos.
Además, los sistemas diagnósticos no los organizan exactamente de la misma manera.
Por ejemplo, la CIE-11 reconoce el trastorno de estrés postraumático complejo como un diagnóstico específico.
Por eso, cuando existen síntomas importantes, resulta recomendable realizar una evaluación profesional.
En el siguiente bloque profundizaremos también en el trastorno de estrés postraumático (TEPT).
¿Necesito recordar todas las experiencias?
No.
No necesitamos reconstruir cada detalle de nuestra historia para poder trabajar las dificultades actuales.
Además, nuestra memoria no funciona como una grabación perfecta.
Podemos recordar algunas experiencias con claridad y otras de forma parcial.
Por tanto, la terapia no debería convertirse en una búsqueda constante de recuerdos ocultos.
Podemos empezar trabajando con aquello que conocemos.
¿Qué situaciones te activan actualmente?
¿Qué emociones aparecen?
¿Qué intentas evitar?
¿Cómo te relacionas?
¿Qué haces para sentirte seguro?
Estas preguntas pueden ofrecernos mucha información.
¿Hay que hablar inmediatamente de lo más doloroso?
Tampoco.
Trabajar el trauma complejo no significa empezar la primera sesión relatando los acontecimientos más difíciles de nuestra vida.
Primero puede ser necesario construir seguridad.
También podemos trabajar regulación emocional.
Además, podemos comprender algunos patrones actuales y desarrollar nuevos recursos.
El ritmo debe adaptarse a cada persona.
Forzar el proceso no significa avanzar más rápido.
¿Cómo se trabaja el trauma complejo en terapia?
No existe una única intervención válida para todas las personas.
Primero necesitamos comprender qué dificultades aparecen actualmente.
Después podemos establecer objetivos concretos.
Desde una Psicoterapia Integrativa, podemos trabajar juntos aspectos como:
- Regulación emocional.
- Sensación de seguridad.
- Hipervigilancia.
- Evitación.
- Autoestima.
- Culpa y vergüenza.
- Necesidad de control.
- Patrones relacionales.
- Límites.
- Confianza.
- Experiencias del pasado cuando resulte adecuado.
El objetivo no consiste únicamente en comprender lo que ocurrió.
También necesitamos construir formas diferentes de responder a lo que ocurre ahora.
¿Se puede superar un trauma complejo?
La recuperación no significa borrar nuestra historia.
Tampoco significa conseguir que ninguna experiencia vuelva a afectarnos.
Podemos entenderla de otra manera.
Una situación que antes activaba una respuesta enorme empieza a resultar más manejable.
Podemos poner un límite sin sentir tanta culpa.
Una discusión deja de sentirse automáticamente como una amenaza.
Podemos confiar progresivamente.
Y algunas emociones dejan de resultar tan difíciles de tolerar.
Son cambios que pueden construirse poco a poco.
Psicólogo para trauma complejo en Vitoria
Si reconoces algunas de estas dificultades, no necesitamos comenzar decidiendo qué etiqueta las explica.
Podemos empezar comprendiendo tu experiencia.
Qué situaciones te activan.
Qué estrategias utilizas para protegerte.
Qué emociones resultan difíciles.
Y cómo están influyendo estos patrones en tu vida actual.
Desde ahí podemos trabajar juntos para establecer objetivos adaptados a tus necesidades.
Si quieres conocer cómo trabajo este tipo de dificultades, puedes visitar mi página de Psicólogo para trauma en Vitoria.
Comprender para poder responder de otra manera
Algunas respuestas que hoy generan sufrimiento pudieron tener sentido en otro momento.
Estar alerta.
Controlar.
No confiar.
Adaptarnos continuamente.
Ocultar determinadas emociones.
Quizá fueron formas de protegernos.
Sin embargo, que una estrategia haya sido necesaria entonces no significa que tenga que dirigir nuestra vida para siempre.
Trabajar el trauma complejo puede ayudarnos a comprender esas respuestas y desarrollar otras formas de relacionarnos con nosotros mismos, con nuestras emociones y con los demás.
Comprender nuestra historia no sirve para quedarnos atrapados en ella. Puede ayudarnos a vivir el presente con más libertad.
Si experiencias del pasado siguen condicionando tu vida, podemos trabajarlo juntos en consulta en Vitoria-Gasteiz.
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